LA FOTOGRAFÍA

A la hora de conocer algo, la primera pregunta a la que nos enfrentamos es: ¿Qué es…? En el caso de la fotografía, ¿Qué es una foto?, lo primero que me viene a la cabeza es, una representación de la realidad y no la realidad. “Para el espectador ingenuo la fotografía es, en efecto, una imagen de la realidad, por encima de cualquier convención o manipulación. Conviene desterrar este error común: la fotografía no es –la realidad--, sino sólo uno de los muchos modos, todos convencionales, de representarla. La realidad exterior es más compleja, proteiforme y móvil de lo que la fotografía normal nos puede transmitir, y en cualquier caso la experiencia ocular humana de la naturaleza difiere en bastantes aspectos de la registrada por las películas” (1).Como bien dice Ramírez, es un error común. Por ejemplo, decir: “Mira mi perro”, cuando estamos mostrando una fotografía del mismo, sin plantearnos el paso de la tridimensionalidad de la realidad a la bidimensionalidad de la foto, la detención del movimiento… Se percibe como una idea máxima de iconicidad y denotación que es falsa. La sensación de mayor realidad es porque ofrece muchas semejanzas y porque el sistema espacial renacentista es el más aceptado en el mundo occidental, a pesar de la manipulación que implica el revelado y el positivado, y las decisiones determinadas en la toma, que implican connotaciones y que nos pasan desapercibidas.
Para Bauret, “La fotografía es, por su misma naturaleza, plural, importante y objeto de interés en la medida en que es testimonio artístico o periodístico sobre el mundo, así como también práctica social popular. No se puede decir lo mismo de otros modos de expresión como el cine, la pintura o la literatura” (2). Esta definición nos ayuda a enmarcar la fotografía en un contexto de funcionalidad diversa y cada vez más aparece en todas partes, lo que implica un mayor esfuerzo para los profesionales del medio para que se la mire y un mayor esfuerzo de buscar caminos que los diferencien de los demás. También afirma que “En la actualidad resulta evidente que la fotografía no es una producción inocente, casual o mecánica, no es una simple reproducción de la naturaleza, más bien, un lenguaje relativamente estructurado en sus formas y significados y –elaborado- por una historia que se fue enriqueciendo poco a poco” (3). Por eso hablamos de fotógrafos (de nombre), estilos y técnicas bien diferenciadas según sus usos, dependiendo de la época, de los avances por la perfección de los instrumentos…teóricos de la sociología de la fotografía (se basan en el estudio sistemático de los diferentes contextos de esta práctica), o de la semiología (que consideran la imagen fotográfica como un mensaje).
Bauret destaca que “La imagen fotográfica existe de manera plena sólo en la medida en que cuenta con un lector, que la interpreta y de esta manera opera activamente una especie de re-escritura de recreación. Este valor agregado es igualmente tributario del contexto en el que se mira, se lee la fotografía. Un cambio de contexto implica a menudo un cambio de interpretación, un cambio de lectura. Se dice que la mejor imagen es la que permite todo tipo de entradas” (4). Es interesante la recreación que el lector puede hacer de una foto ya que en la gran mayoría de los casos, no podemos conocer la opinión del autor. De aquí, la importancia como autores de fotografías de preocuparnos por lo que queremos transmitir nosotros y dejar para el lector su interpretación. En cuanto a las lecturas que pueda tener una fotografía, dependiendo del contexto, es algo que considero indiferente para poder valorar de mejor o peor una fotografía.
Otros autores como Vilem Flusser, a esas lecturas, las llama “escaneo” cuando dice “El significado de las imágenes se encuentra en su superficie. Si nos proponemos profundizar en el significado (reconstruir las dimensiones abstraídas) pasear la mirada, dejar que explore. Al escanear, la mirada sigue un rumbo complejo marcado por una parte, por la estructura de la imagen, y por otra, por las intenciones del contemplador” (5). Esta diferenciación que hace Flusser entre la mirada marcada por la estructura de la imagen y por las intenciones del contemplador pone de manifiesto la ya nombrada observación de la naturaleza de interpretación diversa de las imágenes y hace evidente la falsa idea de máxima iconicidad y denotación ya puesta de manifiesto por Ramírez.
Flusser dice que “las imágenes son intermediarios entre el mundo y los hombres. El hombre ex-siste, es decir, no accede al mundo de forma inmediata, sino a través de las imágenes, que le permiten imaginarlo” (6). Al mirar las imágenes, la interpretación que hacemos de ellas, pueden desfigurar en gran medida la realidad. Se pierde la capacidad de descifrarlas o no descifrarlas en profundidad y ello genera un mundo imaginario falso. Por ejemplo, muchos de nosotros, decimos que conocemos las Pirámides de Egipto, cuando nunca hemos estado allí pero se nos olvida que las fotos no son la realidad y perdemos la capacidad de saber su tamaño, si hace frío o calor…
Ser consciente de ello, puede ser muy útil para nosotros, en la medida que nos planteemos las fotografías que hacemos, cómo las hacemos y por qué las hacemos.
El ejemplo que pone Schaeffer del Malayo “Si el malayo encuentra dificultades, éstas se explican simplemente por el hecho que no sabe lo que es una fotografía ni cómo se reproduce. Por añadidura, como no tiene necesariamente una gran experiencia de la figuración analógica, los mecanismos de reconocimiento funcionan menos fácilmente en él que en un adulto occidental del Siglo XX, no porque éste último disponga del código del que carece el primero, sino porque ha tenido ocasión de ejercer los mecanismos de reconocimiento analógico desde su infancia” (7). Este es otro aspecto que determina la capacidad de desciframiento de las fotografías, sólo es posible, con la condición de conocer qué es una fotografía y cómo se produce. Y tener integrados los mecanismos de reconocimiento analógico referentes a su funcionamiento y a pesar de que esta manera de reconocer analógicamente tampoco sea suficiente para comprender adecuadamente una figuración analógica, porque nuestra capacidad de reconocimiento no se limita a un solo esquema analógico (el de nuestra cultura respectiva).
Acabaré mi reflexión sobre el tema de la fotografía con una cita de F. Soulages, ya que es la definición que más me ha interesado leer sobre este tema y con la que más me identifico: “El arte fotográfico crea obras que solo pueden sensibilizarnos y emocionarnos, desestabilizarnos y conmovernos, y por tanto enriquecernos. Entonces, la fotografía es fuente de asombro; puede incitarnos a filosofear; debe incitarnos a meditar. Esta apertura de una foto a lo que no es ella, a lo que la supera o engloba es trabajando con mucha fuerza y felicidad por la fotografía contemporánea”. (8).
Bibliografía:
(1). JUAN ANTONIO RAMÍREZ, “Medios de Masas e Historia del Arte”. Madrid. Editorial Cátedra. 1992. Pág. 2.
(2). GABRIEL BAURET, “De la fotografía”. Buenos Aires. Editorial La Marca. 1992. Pág.11.
(3). GABRIEL BAURET, “De la fotografía”. Buenos Aires. Editorial La Marca. 1992. Pág.12.
(4). GABRIEL BAURET, “De la fotografía”. Buenos Aires. Editorial La Marca. 1992. Pág.14.
(5). VILEM FLUSSER. “Por una filosofía de la fotografía”. Madrid. Editorial Síntesis. 2001. Pág. 11 y 12.
(6). VILEM FLUSSER. “Por una filosofía de la fotografía”. Madrid. Editorial Síntesis. 2001. Pág. 13.
(7). SCHAEFFER. “La imagen precaria. Del dispositivo fotográfico”. Madrid. Editorial Cátedra. 1990. Pág. 33.
(8). F. SOULAGES. “Estética de la fotografía”. Buenos Aires. Editorial La Marca. 2005. Pág. 342.

Comentarios

Entradas populares de este blog

TESIS sobre la REVOLUCIÓN CULTURAL - Guy Debord